Interna: Kicillof no quiere ser un nuevo Alberto fernández

Aunque comparten el mismo espacio político, Axel Kicillof y Cristina Fernández de Kirchner atraviesan una de las tensiones más profundas del peronismo: quién conducirá políticamente la provincia de Buenos Aires.

 

La relación entre el gobernador Axel Kicillof y la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner atraviesa su momento más delicado. Lo que durante años fue una alianza política comenzó a mostrar fisuras que, con el paso del tiempo, derivaron en una disputa por el liderazgo del peronismo bonaerense.

Aunque ambos forman parte del mismo espacio político y comparten buena parte de su visión ideológica, las diferencias estratégicas fueron creciendo hasta transformarse en una interna que hoy atraviesa a intendentes, legisladores y dirigentes de toda la provincia.

Los cruces entre referentes de ambos sectores, las disputas en la Legislatura, los movimientos territoriales de La Cámpora y la consolidación del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) muestran que el conflicto se instaló en el centro de la política bonaerense.

 

El origen de la ruptura

 

No existe un consenso sobre el momento exacto en que comenzó el distanciamiento. Dentro del peronismo conviven distintas interpretaciones.

Algunos dirigentes sitúan el inicio de las diferencias en 2021, luego de la derrota electoral del oficialismo provincial en las elecciones legislativas. A partir de ese resultado, Kicillof se vio obligado a realizar una reconfiguración de su gabinete en el que el entonces intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, fue impuesto como jefe de Gabinete, entre otros funcionarios.

Otros consideran que el punto de quiebre llegó a fines de 2024, cuando Cristina Fernández de Kirchner buscó asumir la conducción del Partido Justicialista nacional. En ese contexto, distintos sectores esperaban un respaldo explícito del gobernador, algo que finalmente no ocurrió y que fue interpretado por parte del kirchnerismo como una señal de distanciamiento político.

La posterior condena de la ex presidente en la causa Vialidad y el cumplimiento de la prisión domiciliaria profundizaron aún más un escenario en el que el liderazgo del peronismo comenzó a quedar abierto.

 

La pelea por el liderazgo

 

Más allá de las diferencias personales, el verdadero conflicto gira alrededor de la construcción del poder político hacia 2027.

Kicillof aparece hoy como uno de los principales dirigentes opositores con proyección nacional y trabaja desde hace tiempo en la consolidación de una estructura propia. En su entorno consideran necesario construir un liderazgo con autonomía, evitando depender políticamente de otros sectores del peronismo.

Esa estrategia también está atravesada por la experiencia del gobierno de Alberto Fernández, cuya gestión estuvo marcada por las permanentes tensiones internas entre la Presidencia y el kirchnerismo. Dentro del kicillofismo entienden que un eventual proyecto presidencial requerirá una conducción política propia y una estructura territorial consolidada, porque Kicillof no quiere ser un nuevo Alberto Fernández.

 

El 2027

 

Mientras tanto, el peronismo todavía no definió una estrategia para las elecciones presidenciales de 2027 ni existen candidaturas oficiales.

En ese contexto también aparece Sergio Massa, quien continúa siendo mencionado como uno de los posibles postulantes presidenciales dentro del espacio.

Por ahora, la disputa entre Axel Kicillof y Cristina Fernández de Kirchner trasciende la discusión por una candidatura. Lo que está en juego es la conducción política del principal distrito electoral del país y el liderazgo de un espacio que busca reorganizarse para volver a competir por la Presidencia de la Nación en 2027.

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