La disputa personal entre Milei y Sánchez escaló a dimensiones diplomáticas. Acusaciones de ambas partes y pedido de disculpas que no llegan ni van a llegar. La embajadora española fue retirada de nuestro país y se vuelve a Madrid. Pan, circo y más circo.
Mientras los pobres e indigentes en Argentina se cuentan por millones y por décadas de decadencia, la inflación ronda el 9 por ciento y la economía no se reactiva, el presidente de la Nación, Javier Milei, aprovechó su participación en el acto Europa Viva 24, del partido Vox, para lanzar una provocación contra el mandatario español Pedro Sánchez, reconocido éste último por una posición ideológica contraria al libertario.
“No saben qué tipo de sociedad y país puede producir el socialismo y qué calaña de gente atornillada en el poder y qué niveles de abuso puede llegar a generar. Aun cuando tenga la mujer corrupta, se ensucia y se toma cinco días para pensarlo”, dijo Milei lo que generó que Begoña Gómez, la esposa de Sánchez, exigiera que le pida disculpas públicamente, que se retracte en sus dichos. (Recordemos que ella fue acusada de corrupción y que su marido se tomó una licencia de cinco días en el poder)
Sin embargo, el vocero presidencial, Manuel Adorni, afirmó que el pedido de disculpas no se va a producir y que es el gobierno español quien tiene que pedirlas ya que funcionarios del mismo trataron a Milei de adicto y de estar emocionalmente inestable.
Tras ello, este martes, desde España confirmaron que retiraban a su embajadora en argentinas de forma definitiva, lo que hace que el conflicto personal que tenían ambos mandatarios haya tomado matices diplomáticos que, según algunos expertos en la materia, consideran que no implica demasiado en la relación entre ambos países.
Alberto lo mandó al psicólogo
En una entrevista, el presidente también vinculó los ataques que sufrió por parte de los ministros de Sánchez con el kirchnerismo en Argentina, sugiriendo una coordinación entre el ibérico y el expresidente Alberto Fernández (de quién dijo que es su asesor) para desestabilizar su gobierno. «Esta situación está promovida desde el kirchnerismo desde acá, justamente para armar revuelos acá en Argentina» sostuvo Milei, añadiendo que esto era parte de un complot más amplio. «Todo esto que se generó lo promueve el kirchnerismo, está coordinado con el kirchnerismo, no tengas ninguna duda».
De inmediato, Alberto Fernández respondió a través de su cuenta en la red social X. “Estoy asombrado. El presidente Milei hizo en España un desastre político internacional de magnitud y me atribuye a mí la responsabilidad de las consecuencias de sus acciones”, comentó. “¿Yo asesor de Pedro Sánchez? El Presidente necesita prontamente asistencia psicológica”, agregó.
Aquí nadie pierde, pan y circo
¿Por qué Milei se metió en este conflicto? ¿Por qué Sánchez sale a confrontar con el argentino?
En el caso de Milei se puede decir que vio la oportunidad y la aprovechó porque, de esa manera, puede mostrarse como líder de la derecha global y exponer a propios y extraños la repercusión que sigue generando su presencia fuera de las fronteras argentinas.
Es decir: Milei viajó a España con un objetivo de apoyar al partido Vox en las elecciones europeas. Pero, además, no renuncia a convertirse en un referente del sector, y por eso planificó reuniones con los referentes del Partido Popular: la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Ayuso, y el principal líder opositor, Alberto Núñez Feijoo.
Como con Sánchez, la pelea internacional le permite a Milei ponerse arriba de sus competidores nacionales, agrupar a sus seguidores, y, al mismo tiempo, iniciar discusiones que están lejos de los sinsabores que atraviesa a diario su presidencia.
En cuanto al mandatario europeo, éste vuelve a elegir a Milei y lo provoca, una y otra vez, sabiendo que el argentino no le escapa a la confrontación y responde sin filtros.
Para Sánchez siempre es una buena oportunidad discutir con Milei porque es una figura global y, al estar ligado a ideas de derecha, aparece como su adversario perfecto.
De hecho, Sánchez apeló a la disputa con Milei justo antes de las elecciones catalanas y ahora vuelve a hacerlo, esta vez con vistas a las próximas elecciones europeas.
Siempre es difícil movilizar el voto en este tipo de elecciones que no despiertan pasiones entre los electores ni generan el morbo que, a veces, ofrecen las elecciones nacionales. Y ahí fue Sánchez en busca de Milei para motivar a su base y amalgamar el voto progresista y de izquierda detrás de su liderazgo.
Se pueden hacer otras lecturas seguramente, pero esta es la más creíble teniendo en cuenta el contexto en el que se produce el conflicto. Manipulación, distracción, estrategias, intereses y política, pero también choque, enojo y nacionalismos baratos entre pueblo ligados históricamente. Pan, circo y más circo.