Los profesionales de la Fundación Nano realizan campañas de prevención en todo el territorio nacional, impulsados por la vocación de servicio y los valores sanitarios originarios que aún rigen todas las actividades que encaran.
En pleno centro de San Miguel, desde hace décadas, funciona la Fundación Nano, que nació por iniciativa del Dr. Hugo Nano, quien le dejó en su hija Lic. María Eugenia Nano, la responsabilidad de continuar con el legado de atender, en campañas gratuitas, a la población más vulnerable para prevenir y detectar problemas visuales, al margen de las labores como institución de salud visual.

El Chaco profundo aparece en el horizonte más cercano que mantiene la Fundación Nano, sobre estas tareas de prevención de ceguera y rehabilitación de personas con discapacidad visual, para aquellos que no tienen acceso a la salud. Sin embargo, esta es una actividad que realizan en varias partes del país, pues tienen personería jurídica nacional que les permite hacerlo. Por eso ya estuvieron en La Rioja, Catamarca, en toda la provincia de Buenos Aires, en Santiago del Estero, en Río Negro o en Jujuy, por ejemplo. Lo que demuestra que el trabajo de oftalmología social es una vocación compartida con un grupo de casi 20 profesionales.
Fuerte Esperanza es una localidad ubicada en El Impenetrable chaqueño, a 200 kilómetros de camino de tierra (y a 4 horas de viaje en auto) de la población más cercana, un lugar sin acceso al agua corriente y otros servicios básicos, de población muy pobre. Cada dos años hacen una campaña en esa zona donde el acceso a los tratamientos oftalmológicos o a un anteojo es nulo por la barrera geográfica y por la económica. Allí, este año, atendieron en poco más de 2 días, a 1600 personas, a las que les están haciendo 70 anteojos de visión lejana y otro tanto de visión cercana.

“El objetivo cuando hacemos oftalmología social, es detectar y solucionar, por eso ahora volveremos al lugar a hacer cirugía quirúrgica y a entregar los anteojos”, dijo la Lic. Nano quien recordó que hubo gente que los recordaba de la visita anterior y les agradecía por la atención brindada. “Tratamos en la medida que se puede de romper las barreras del acceso a la salud”, agregó.
En esta tarea la Fundación Nano no está sola, porque el trabajo se hace en cooperación con la fundación mendocina Abre sus Ojos, la Sociedad Oftalmología de Chaco, el Consejo Argentino de Oftalmología, la Sociedad Argentina de Oftalmología, la Fundación Visión Solidaria, pero los que aportan los recursos de aparatología son de Nano y los proveedores que poseen porque si no, no hay dinero que alcance para cubrir la campaña.
Para poder lograr este nivel de atención, previamente hubo gente de la fundación que viajó a Fuerte Esperanza para capacitar a los agentes de salud de las distintas comunidades y a docentes para enseñarles cómo detectar a personas que eran potenciales pacientes para una consulta oftalmológica. También matricularon a los médicos de Chaco que trabajaron en el lugar. Por lo que la logística para este tipo de intervenciones es compleja y lleva tiempo.
La Lic. Nano comentó que además trabajaron, en otras oportunidades, atendiendo a cartoneros, con curas villeros de Morón y en otros puntos como barrios carenciados de la provincia de Buenos Aires y CABA.
Luego, reflexionó sobre el sistema de salud y dijo que lo ve “complicado” y que a veces los grandes hospitales pueden solucionar un problema complejo de visión, pero les resulta muy difícil tener un consultorio funcionando que recete y dé un anteojo.
¿Qué problemas detectaron?
Consultada sobre las patologías visuales que se encontraron en su incursión en el Chaco, comentó que, si bien aún tienen que concluir con los resultados estadísticos, la media indica que entre el 5 y el 7% de los niños escolares tiene algún problema de visión de cerca o de lejos que se corrige con un anteojo. “Tenemos que ver si estamos arriba de la media”, dijo y agregó que en el caso de los adultos mayores de 40 años se llevaron anteojos por la presbicia.
En tanto, la Dra. Clelia Crespo Nano, agregó que en Chaco encontraron “mucha patología básica, pacientes diabéticos, con glaucoma y en lo quirúrgico a cien pacientes candidatos a cirugía de cataratas o de pterigium y estrabismo. En una segunda etapa vamos a ir a operar a los pacientes, que va a ser para fin de septiembre, principio de octubre”.
La Lic. Nano, por otro lado, comentó que la atención oftalmológica es costosa por los insumos importados que demanda, hecho que le impide, en muchos casos, a las personas poder hacer una consulta. Por ello, desde la Fundación ponen empeño en la prevención, y porque en varios casos se encuentran con pacientes que están rehabilitando pero que podrían haber tenido una mejor visión si se lo prevenía.
La tarea con los municipios también es otro punto a destacar. Desde las comunas –como hacen con San Miguel- se comunican con la Fundación para realizar una campaña de prevención en las escuelas, por ejemplo, entonces les arman un presupuesto por los recursos a utilizar y los niños a atender y luego firman un convenio. Todo ello conlleva una programación y un trabajo burocrático previo pero útil para los vecinos de escasos recursos. Asimismo, participan con la Fundación en campañas referidas al Día de la Diabetes, sumándose a la prevención con actividades en conjunto.