La cocaína adulterada que provocó tantos muertos fue el disparador que puso en el eje la problemática de las sustancias ilícitas y el narcomenudeo.La semana pasada la información destacada fue el consumo de cocaína adulterada que derivó en el fallecimiento de varias personas. En él se produjo un cruce entre el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, que pedía no consumir cocaína adquirida en las últimas 24hs, y su par de Nación, Aníbal Fernández, que se burló de Berni banalizando sus dichos y tomando el tema a la ligera, aunque luego pidió disculpas.
En torno a la trascendencia que tomó esa noticia, el senador provincial de Juntos, Joaquín de la Torre, en la Legislatura Bonaerense, presentó un pedido de informe al ministro de Salud de la Provincia, Nicolás Kreplak, considerando algunos datos alarmantes.«Según el informe de la UNODC-ONU de 2019, Argentina es el país de América Latina con mayor consumo de cocaína. Sin embargo, el sitio web de la Subsecretaría de Salud Mental y Consumo Problemático de la Provincia de Buenos Aires no publica ninguna estrategia preventiva, sino que se limita a dar recomendaciones para el consumo cuidado, omitiendo así la advertencia principal de evitar el uso problemático de sustancias psicoactivas», señaló de la Torre para recordar que «numerosos estudios de campo muestran que la droga daña».A esta discusión también se sumó el intendente de San Miguel, Jaime Méndez, quien en su Facebook comentó que «el narcomenudeo es un drama que avanza en todo el conurbano. Sin la decisión política de combatirlo en serio, cada vez será peor.
Especialmente para miles y miles de chicos de todos nuestros barrios. Los mismos que no pisan su escuela hace más de un año».Por eso, recalcó que «se necesita decisión firme de todos los poderes del estado para combatir el narcomenu-deo, un flagelo que crece día a día en el conurbano bonaerense. Vamos a seguir denunciando cada bunker y a insistir ante quien sea hasta ver respuestas concretas».Por su parte, el secretario de Seguridad de San Miguel, Juan José Esper graficó la realidad: «En cada barrio del conurbano hay cientos de puntos de venta de droga.
A metros de una escuela, ocultas bajo el formato de un almacén o verdulería, en una esquina, en una parada de colectivos, en un pasillo o incluso en espacios públicos. Tienen múltiples estrategias de venta: delivery, al paso, por empresa de envíos rápidos, por redes sociales, o bajo el típico formato de kiosco. Vivir en un barrio del AMBA para millones de familias es saber que sus hijos van a estar en contacto permanente con este sistema».No obstante, explicó que a ello se suma la constante situación de consumo alrededor de los puntos de venta, que «a cualquier hora del día y enfrente de todos se realiza sin el más mínimo pudor».Luego, aseguró que «los enfrentamientos y disputas territoriales que usualmente culminan con heridos de arma de fuego, heridos de arma blanca, homicidios dolosos y enfrentamientos armados, a menudo finalizan con balas perdidas que ponen en riesgo a toda la comunidad». Y agregó que «lo más difícil de comprender es que para la enorme mayoría de esos vecinos se ha vuelto algo cotidiano».
Finalmente, cargó contra los responsables de dar solución a este problema: «Ante este enemigo poderoso, sumamente organizado, eficiente y sólido económicamente, el Estado ha opuesto una vaga resistencia, que se ha caracterizado por el desorden, la ineficiencia y la falta de valentía para encarar soluciones. Las acciones son insuficientes, fragmentadas y parciales. Los pocos programas existentes no tienen constancia, escala y diseño necesarios para generar impacto decisivo». «Todo esto coronado por una ideología progresista imperante sumamente perniciosa, ponen a la provincia de Buenos Aires en un lugar muy preocupante», afirmó.Atención a víctimas de adiccionesDesde el municipio recuerdan que el año pasado abrieron un centro municipal de abordaje de consumos problemáticos, el cual cuenta con un equipo interdisciplinario de especialistas (psicólogos y trabajadores sociales, entre otros profesionales) que acompañan a víctimas de adicciones de todos los barrios y a sus familias.