El secretario de Gobierno destacó la reciente designación de Ishii como vicepresidente del Senado de la Provincia de Buenos Aires y respondió a las críticas internas dentro del peronismo, defendiendo la unidad y la conducción del movimiento.
Pablo Mansilla, secretario de Gobierno de José C. Paz salió al cruce de quienes cuestionan la designación de Mario Ishii como primer vicepresidente del Senado.
En un mensaje publicado en su cuenta de X, Mansilla celebró la designación de Ishii, enfatizando que el intendente de José C. Paz, en uso de licencia, fue «designado por mayoría absoluta como primer vicepresidente de la Cámara de Senadores de la Provincia de Buenos Aires». A través de esta publicación, ratificó su lealtad a su compañero de gestión y también destacó la importancia del liderazgo de Ishii en el seno del Senado provincial.
Mansilla aprovechó la ocasión para responder a aquellos que han cuestionado tanto la elección de Ishii como el liderazgo en el Partido Justicialista a nivel nacional. Uno de los mensajes más contundentes fue su referencia a la figura de Néstor Kirchner, con una cita que demostró su postura política: «Somos peronistas, nos dicen kirchneristas para bajarnos el precio». A lo largo de su intervención, también hizo un llamado a la unidad del peronismo, advirtiendo que «las conducciones no se discuten, se toman o se dejan», en referencia a las voces disidentes dentro del oficialismo.
Además, Mansilla no esquivó las críticas a quienes han intentado dividir al PJ, aludiendo a aquellos que «hablan de rupturas» pero que, según él, representan un «grupo minoritario» que nunca habría ganado una elección. De manera implícita, apuntó a las facciones internas que buscan cuestionar las decisiones del partido, sugiriendo que estos sectores deberían cuidar lo que dicen públicamente.
El funcionario también señaló que las críticas a la conducción de la presidente del partido, Cristina Fernández de Kirchner, solo contribuyen a dividir aún más al peronismo, y destacó que quienes atacan al liderazgo de la ex presidente se convierten en «oligarcas» al alinearse con sectores externos al movimiento.