Nuevas restricciones buscan asegurar el reparto equitativo de chapas, pero ya afectan a concesionarias y provincias del interior.
El Gobierno nacional impuso un tope mensual a la entrega de chapas patente, lo que podría demorar la entrega de autos nuevos y generar cuellos de botella en los registros del interior del país. La medida fue oficializada por la Dirección Nacional de Registros de la Propiedad Automotor (DNRPA) a través de la circular DN 5/2025.
Desde el 24 de febrero, los registros automotores de todo el país solo podrán solicitar hasta dos lotes de chapas patente por mes, lo que equivale a una capacidad máxima de 52 vehículos por registro. Según el Ejecutivo, la decisión busca ordenar el abastecimiento y garantizar que todas las jurisdicciones cuenten con patentes suficientes.
La medida responde a la falta de cumplimiento por parte de la Casa de la Moneda, que dejó de entregar a tiempo las chapas metálicas. En su lugar, el Gobierno autorizó a que empresas privadas asuman esa función, aunque con un plazo de entrega de hasta 60 días, lo que ya está provocando demoras.
Actualmente, hay 840 registros automotores en todo el país, lo que da un potencial de 43.600 vehículos patentados al mes. Aunque en enero se superaron los 66.000 patentamientos, el promedio anual previsto no excede esa capacidad. Sin embargo, provincias como Formosa, Catamarca, San Juan o Tierra del Fuego, que cuentan con pocos registros, ya enfrentan demoras severas para poner en circulación nuevos vehículos.
¿Qué opciones tienen los compradores?
Mientras el Gobierno avanza en la digitalización del sistema registral, se habilitaron dos caminos alternativos para evitar el cuello de botella.
La primera opción es que los usuarios pueden registrar su auto en cualquier dependencia del Registro Automotor del país, sin importar la provincia de residencia. Esto permite evitar el cupo de 52 vehículos por registro. Sin embargo, no todos pueden trasladarse a otra jurisdicción y no hay garantías de que la disponibilidad de chapas sea mejor en otra provincia.
La segunda solución es el Registro Único Nacional de Automotores (RUNA), un sistema digital que permitirá patentar vehículos de forma remota a través de concesionarios oficiales, sin necesidad de acudir a un Registro Automotor. Actualmente, el RUNA solo está habilitado para motos y se espera que en el futuro se extienda a los autos.
En tanto, uno de los objetivos a mediano plazo del Ministerio de Justicia es eliminar los registros físicos y pasar a un esquema completamente digital, ágil y gratuito. Esta transformación podría poner fin a los cupos y las demoras, aunque aún no hay una fecha concreta de implementación para automóviles.
En un contexto económico donde cada medida tiene efecto directo en el bolsillo y la rutina de los ciudadanos, la entrega de patentes – una cuestión administrativa hasta ahora poco visible – se convierte en un nuevo frente de preocupación para concesionarios, compradores y provincias.