A más de un año de las ejecutivas, crece en la provincia la idea de separar otra vez las elecciones bonaerenses y municipales de la contienda nacional. La oposición empuja, pero el debate también atraviesa al peronismo y pone en la mira a las PASO.
A falta de un año y medio para las próximas elecciones ejecutivas, en la provincia de Buenos Aires empieza a tomar fuerza una idea que hasta hace poco parecía dificil y hoy muchos ya dan por instalada: el desdoblamiento electoral “llegó para quedarse”. El esquema que Axel Kicillof aplicó en 2025, con comicios provinciales y municipales anticipados respecto de la elección nacional, vuelve a estar sobre la mesa y suma cada vez más adeptos, sobre todo entre los intendentes de la oposición.
El argumento es el siguiente: separar las elecciones permite poner el foco en las gestiones locales, defender territorios y evitar que la discusión quede tapada por la grieta nacional. En un escenario político dominado por la pulseada entre La Libertad Avanza y el peronismo, muchos jefes comunales sienten que sus administraciones quedan relegadas a un segundo plano cuando todo se vota el mismo día.
Lo novedoso de la cuestión es que esta idea también se está dando dentro del peronismo -kicillofismo incluido. Esa coincidencia transversal, sin embargo, promete abrir tensiones más adelante: los intendentes que hoy empujan una eventual candidatura presidencial de Kicillof deberán, llegado el momento, plantearle al propio gobernador que competir en fechas separadas puede ser lo más conveniente para los municipios, aun cuando complique una estrategia nacional.
Ahora bien, desde lo legal, el escenario es complejo pero posible. La ley electoral bonaerense establece que las elecciones deben convocarse entre 30 y 120 días antes del final del mandato, que vence el 10 de diciembre. Si Kicillof optara por una elección concurrente con la nacional, el llamado a votar debería darse, como mínimo, en agosto. Pero si decidiera volver a desdoblar, como hizo el año pasado, le alcanzaría con un decreto para separar las provinciales.
El problema es que la situación actual es diferente. Con la reactivación de las PASO bonaerenses, suspendidas en 2025 pero nuevamente vigentes, el calendario podría transformarse en una maratón electoral: primarias provinciales, generales bonaerenses, municipales y nacionales. Cuatro elecciones en un mismo año, con plazos ajustados y una Legislatura que debería definir si mantiene o elimina las primarias.
A eso se suma un condimento político no menor: la interna del peronismo bonaerense. Con una fuerte disputa por el control del PJ provincial, resolver candidaturas sin internas aparece como un desafío extra en un contexto de fragmentación. Si hay PASO y desdoblamiento, el oficialismo provincial deberá ordenar su propia casa mientras enfrenta una oposición que ya empezó a moverse pensando en ese escenario.
Por ahora, nada está definido. Pero en los municipios bonaerenses el debate ya empezó y el recuerdo de 2025 funciona como antecedente. Para muchos intendentes, separar las elecciones dejó de ser una excepción y pasó a ser una herramienta. La pregunta ya no es si se puede desdoblar, sino si alguien se animará a ir en contra de una idea que, silenciosamente, parece haber llegado para quedarse.