Tras las presentaciones judiciales de los gremios APLA y Aeronavegantes, el Gobierno debió aplazar por 90 días la implementación del nuevo régimen de servicio y descanso para tripulaciones aéreas. La Justicia dio lugar a los reclamos por riesgo operativo y falta de garantías laborales.
Un nuevo capítulo de tensión entre el Gobierno nacional y los gremios del transporte aéreo se escribió esta semana, luego de que la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) resolviera postergar por 90 días la aplicación del Decreto 378/2025, que modifica los regímenes de trabajo y descanso para las tripulaciones de cabina y pilotos en vuelos comerciales.
La decisión, formalizada a través de la Resolución 402/2025, llegó después de que la Asociación Argentina de Aeronavegantes (AAA) – que conduce Juan Pablo Brey – y la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA) – liderada por Pablo Biró – presentaran recursos judiciales contra el decreto del Ejecutivo. Ambos sindicatos cuestionaron la falta de criterios técnicos y la amenaza a la seguridad operacional que implicaban las nuevas disposiciones.
Originalmente, el decreto iba a entrar en vigencia el 4 de julio, pero la presión sindical forzó una prórroga de 90 días para su implementación, luego de que la Justicia encontrara fundamentos válidos en las presentaciones gremiales.
El DNU 378/2025 establece límites de vuelo más permisivos y flexibiliza las condiciones laborales: habilita hasta 1.000 horas anuales de vuelo y 120 mensuales, fija descansos mínimos de 10 horas, y exige condiciones básicas de descanso a bordo – como asientos reclinables y apoyapiés. También introduce la posibilidad de excepciones del 20% en casos imprevistos y habilita a las compañías a gestionar sistemas propios de control de fatiga.
Según los gremios, este esquema «inspirado en regulaciones de la FAA norteamericana» no se adapta a la realidad operativa local, y podría poner en riesgo la seguridad de los vuelos y la salud de los trabajadores. Además, denuncian que la eliminación del régimen anterior -establecido por el Decreto 877 – deja sin resguardo derechos laborales conquistados.
Mientras tanto, las aerolíneas deberán esperar y prepararse para una aplicación diferida, a la espera de una posible revisión o modificación del decreto original. Desde los sindicatos, el mensaje pone énfasis en que la seguridad y el descanso de las tripulaciones no se negocian.