¿Se vendrá el agua corriente de una vez?

Los convenios firmados en 2016 nunca se llevaron a cabo y, si bien ahora hay promesas de extender la red de agua, muy poco hay en lo concreto. Mientras la gente sigue consumiendo líquido de napas en confuso estado.

Tras dos décadas de este siglo, aún existen millones de personas que siguen viviendo como en el siglo XX. Los servicios esenciales para tener una buena calidad de vida no están al alcance de todos. Y uno de esos servicios que escasea es el agua corriente.

En 2016, cuando recién comenzaban a verse los primeros trazos de las políticas del gobierno de Mauricio Macri y la criticada empresa ABSA otorgaba su responsabilidad a la bien vista AYSA, se firmaron convenios para abastecer de agua corriente a un importante sector del conurbano bonaerense. La esperanza de la gente crecía, al tiempo que los intendentes –los opositores- miraban de reojo sin terminar de creer que ello fuera cierto.

El tiempo dio la razón a los escépticos y la administración de Juntos por el Cambio se fue del gobierno sin cumplir con su promesa. Otra vez millones de personas vieron como se apagaba esa luz de esperanza.

Nuevamente, el cambio de manos en la presidencia de AYSA, con Malena Galmarini a la cabeza, dio una luz a los intendentes oficialistas y a la gente otra vez. Será porque el gobierno tuvo que administrar la pandemia o porque no pudieron avanzar con lo planeado, pero el agua corriente sigue sin estar en la casa de los bonaerenses.

Ya pasó 1 año y medio del gobierno de Alberto Fernández y de Axel Kicillof, sin embargo no se ha podido desarrollar la red de agua a pleno. Pero la pandemia ya no es escusa, pues se realizan otras obras de gran envergadura, por lo que no se entiende porque no es más rápido el trabajo.

Una necesidad

El pedido de agua corriente segura y limpia no es un mero capricho de la población. Es una necesidad que tiene los seres humanos, la de consumir agua en excelente estado y que el estado nacional y provincial tiene brindar.

Garantizar el acceso al agua es asegurarse que la gente no consuma el líquido que sale de las napas de agua, las cuales muchas veces se encuentran contaminadas con los pozos negros, otro de los problemas graves que tiene la provincia.
Tomar agua en mal estado, por lo tanto, puede provocar contraer enfermedades, sobre todo en los niños, e incluso puede ser causa de muerte. Otros, con más suerte, terminan internado tratando de recuperarse de la ingestión, algunos quedarán con secuelas y otros no.

Lamentablemente, esta es una realidad que durante décadas han esquivado desde los sectores del gobierno que tendrían que haber dado respuesta a una necesidad urgente de los seres humanos. Ya es hora de dejar de mirar para otro lado y verdaderamente ponerse a trabajar en una red de agua corriente que incluya a la mayor cantidad de personas.

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