Un informe internacional expone la creciente concentración de la riqueza y desde la Agencia de Recaudación Bonaerense advierten que se trata de una decisión política. Cristian Girard propone avanzar con mayor progresividad fiscal para revertir el escenario.
La desigualdad económica continúa avanzando en la Argentina y en el mundo, y los últimos datos del World Inequality Lab (WIL) vuelven a encender las alarmas. El organismo internacional publicó su informe anual con cifras actualizadas a 2025 y concluyó que la desigualdad extrema no solo persiste, sino que se profundiza. Desde la Agencia de Recaudación de la provincia de Buenos Aires (ARBA) tomaron nota del diagnóstico y reclamaron cambios de fondo en el esquema impositivo.
El director ejecutivo de ARBA, Cristian Girard, sostuvo que el crecimiento de la desigualdad no es un fenómeno natural ni inevitable. “La desigualdad extrema no es inevitable: es una elección política deliberada”, afirmó, y planteó la necesidad de avanzar en impuestos más altos sobre las grandes fortunas como herramienta central para revertir la concentración de la riqueza.
Según el informe del WIL, a nivel global el 10% más rico concentra el 75% de la riqueza total, mientras que el 50% más pobre apenas accede al 2%. En términos de ingresos, el panorama es similar: el 10% más rico captura más de la mitad de los ingresos generados en el mundo, mientras que la mitad de la población obtiene solo el 8%.
En el caso argentino, los números también reflejan una fuerte desigualdad. Siempre de acuerdo al WIL, el 10% más rico concentra el 59% de la riqueza del país, mientras que el 50% de la población no llega siquiera al 5%. Aún más marcado es el peso del sector más concentrado: el 1% más adinerado acumula casi una cuarta parte del patrimonio nacional.
Girard vinculó este proceso de concentración con el funcionamiento del sistema financiero global, la fuga de capitales y el endeudamiento externo. En ese sentido, recordó que la deuda externa total de la Argentina supera los 316 mil millones de dólares y que, en las últimas dos décadas, la salida de capitales drenó cientos de miles de millones del país.
“Los multimillonarios pagan menos impuestos proporcionalmente que quienes ganan mucho menos. Además, fugan capitales y generan déficit de divisas, empujando al país al endeudamiento”, advirtió el titular de ARBA. Frente a este escenario, remarcó que resulta “imperioso lograr una mayor progresividad impositiva”, para que la riqueza concentrada tribute de acuerdo con su verdadera capacidad contributiva.
En esa línea, Girard destacó las propuestas que se discuten a nivel internacional para establecer un impuesto mínimo global sobre los patrimonios de los multimillonarios, con el objetivo de financiar políticas públicas clave como educación, salud e infraestructura, y reducir las brechas sociales.
“Es urgente poner la riqueza acumulada al servicio del desarrollo y el bienestar colectivo, en lugar de seguir engordando las fortunas de unos pocos”, concluyó, al tiempo que volvió a plantear el debate sobre el rol del Estado y la justicia fiscal en un contexto de desigualdad creciente.