En un breve discurso, el presidente priorizó la prosperidad económica sobre la soberanía de las Malvinas, reconociendo la autodeterminación de los «malvinenses» y generando controversia con los excombatientes.
En un discurso breve de menos de seis minutos, Javier Milei generó controversia al priorizar la prosperidad económica sobre el reclamo histórico de soberanía de las Islas Malvinas. Además, el presidente avaló la autodeterminación de los habitantes de las islas, un principio defendido por el Reino Unido para justificar la ocupación ilegal del archipiélago.
El presidente estuvo menos de 15 minutos en el cenotafio de la Plaza San Martín, donde rindió homenaje a los veteranos y caídos en la guerra de Malvinas. Sin embargo, el operativo de seguridad, cada vez más restrictivo, impidió el acceso a un grupo importante de excombatientes. En su discurso, Milei también aprovechó para cargar contra las decisiones de las últimas décadas, que, según él, dañaron el reclamo soberano de Argentina sobre las Malvinas.
«Lamentablemente, durante las últimas décadas, nuestra demanda soberana por las Islas fue damnificada de forma directa e indirecta por las decisiones económicas, diplomáticas y militares de la casta política. Nadie puede tomar en serio el reclamo de una Nación cuya dirigencia es reconocida en el mundo por su corrupción e incompetencia», introdujo el mandatario. Este comentario refleja una postura más centrada en la crítica interna que en el fortalecimiento del reclamo internacional sobre la soberanía de las islas.
En el punto más delicado de su discurso, Milei afirmó: “Y si de soberanía sobre las Malvinas se trata, nosotros siempre dejamos claro que el voto más importante de todos es el que se hace con los pies, y anhelamos que los malvinenses decidan algún día votarnos por los pies a nosotros”. Esta afirmación reconoció de forma implícita la autodeterminación de los isleños, una postura defendida por el Reino Unido, lo que generó un fuerte rechazo entre los veteranos de guerra y sectores políticos que defienden el reclamo argentino sobre las islas.
Es lamentable que un presidente de la Nación, en el contexto del homenaje a los héroes de Malvinas, haya dado la espalda a los veteranos y caídos, y adoptado una postura tan distante de la defensa histórica de la soberanía territorial argentina. Este giro en la política exterior de Argentina hacia una «desmalvinización» de las relaciones con el Reino Unido fue aún más evidente al designar a una embajadora en Londres cuya postura ha sido acusada por excombatientes de alinearse con los intereses británicos.
El exdiputado Alejandro «Topo» Rodríguez explicó que el principio de autodeterminación no es aplicable a las Malvinas, dado que el Reino Unido ocupó las islas por la fuerza en 1833, expulsó a su población originaria y no permitió su regreso, vulnerando así la integridad territorial de Argentina. «La aplicación del principio de autodeterminación por parte de los habitantes de las islas Malvinas causaría el quebrantamiento de la unidad territorial de la Argentina», explicó Rodríguez en sus redes.
Además, la postura de Milei se contrastó con la de la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien estuvo presente en el acto central de Malvinas en Tierra del Fuego, una ceremonia que fue ignorada por la Presidencia y no tuvo cobertura oficial. Esta diferencia de enfoques generó críticas en las redes sociales, donde se cuestionó la postura del presidente y su relación con la vicepresidenta.