Más horas y días para una educación en decadencia

Mientras se celebra que se extienda el ciclo lectivo o se recuperen horas perdidas por la pandemia, el verdadero debate de la calidad educativa no se libra, ni en el Estado ni en los gremios docentes.Horacio Rodríguez Larreta anunció que el ciclo lectivo 2023 para todos los niveles educativos obligatorios, desde jardín de infantes hasta la secundaria, volverán a clases el lunes 27 de febrero y terminarán de cursar el viernes 22 de diciembre; es decir que tendrán 192 días de clases el año que viene.

Por otro lado, desde el Ministerio de Educación de la Nación se avanza con la aplicación de una hora más de clase diaria a las escuelas públicas de varias provincias, lo que significa 38 días más de clase por año; o sea, 200 días más de cursada al finalizar la escuela primaria.

En la provincia de Buenos Aires, mientras tanto, el gobernador Axel Kicillof muestra con orgullo que en este territorio se han construido 100 escuelas públicas, en contraposición con su antecesora María Eugenia Vidal.Pareciera una disputa más entre Nación – Provincia y CABA para determinar a quién le interesa más la educación de los niños, por la cantidad de días de clases.

Pero tan solo son hipócritas porque el número final de horas cátedra no hace a la calidad educativa. Solo buscan aparecer en los medios como personas comprometidas con la educación, con buenas intenciones pero, si realmente así lo fuera no se quedarían con los días de clases. Pasa que buscan el efecto más inmediato, tomando a la gente de estúpida para que digan que a fulano o a mengano le interesa el futuro de los niños porque agregó más horas al ciclo lectivo. Pero la población pensante se da cuenta cuando le quieren vender espejitos de colores.Por supuesto que el tiempo que los alumnos estén en la escuela es importante y, sumar más horas y días está bien. Pero creer que con ello se soluciona el problema educativo que tenemos desde hace años es lo mismo que decir que la seguridad se resuelve solo con más policías en las calles.

La política educativa en el país tiene que ser una prioridad, pero no solo en materia de asistencia económica, de infraestructura, de material pedagógico, y de demás variables que hacen al mundo de la educación. También tiene que estar en un lugar de preponderancia la calidad de los contenidos del material de estudio y la mejora urgente de los procesos de aprendizaje de los estudiantes.

Los gremios docentes –con Roberto Baradel de SUTEBA a la cabeza- solo aparecen en el candelero cuando a principios de año se plantan para exigir una paritaria docente. Está muy bien que luchen por mantener la capacidad adquisitiva de los maestros, eso no está en discusión; el problema es que una vez que consiguen un acuerdo paritario se terminó la participación del gremio hasta el próximo año. No aparecen en las noticias por haber logrado mejoras en los sistemas de enseñanzas, por ejemplo.Estamos desde hace mucho tiempo, viendo como la mayoría de los alumnos no logran comprender un texto, o tienen problemas para leer y escribir bien, otros que no saben hacer una división o resolver un planteo matemático simple.

¿En qué se está fallando? ¿No es preocupante? ¿O será que la educación formal de hoy no requiere aprender cuestiones elementales del lenguaje o de las matemáticas? Se entiende que las nuevas tecnologías de la información y la comunicación vinieron para cambiar muchas cosas, y que los métodos de enseñanza se tuvieron que modificar, pero evidentemente los cambios no son del todo satisfactorios y ello se puede apreciar en cada prueba de calidad educativa, las cuales van siempre en picada.Si se quiere mejorar como país hay que empezar de una vez por todas a hacer políticas educativas de estado sostenidas en el tiempo. Ellas requieren del compromiso y la participación de todas las fuerzas políticas, de los gremios y actores sociales para que lleguen a un acuerdo de unidad nacional en ese sentido, el cual garantice levantar la vara para que la educación argentina vuelva a ser reconocida en Latinoamérica como alguna vez lo fue.

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