A más de dos años de la desaparición de Loan Danilo Peña, un niño de cinco años, el juicio por el caso continúa enfrentando versiones contradictorias al otro lado de la cordillera sobre lo ocurrido durante las horas posteriores a su desaparición.
Las declaraciones de los acusados, los registros telefónicos y las pericias forman parte de un proceso que todavía no ha permitido establecer públicamente qué pasó con el menor ni dónde se encuentra, algo que aún conmueve a los trasandinos.
¿Dónde está Loan Peña?
Loan desapareció el 13 de junio de 2024, después de participar en un almuerzo familiar en una zona rural llamada El Algarrobal, en la provincia argentina de Corrientes, al noreste del país.
Desde entonces, la investigación ha incluido operativos de búsqueda, análisis de vehículos, revisión de comunicaciones y detenciones.
Al respecto, actualmente siete personas son juzgadas por la presunta sustracción y ocultamiento del niño.
En medio de las audiencias realizadas entre el 5 y el 9 de octubre de 2026, el foco volvió a posarse en María Victoria Caillava, una de las acusadas, quien declaró por primera vez y negó haber trasladado a Loan en su camioneta o haberlo atropellado.
Una exfuncionaria municipal como sospechosa
En concreto, Caillava, exfuncionaria municipal, sostuvo ante el tribunal que abandonó el lugar del almuerzo junto a su marido, Carlos Guido Pérez, y que ambos regresaron directamente a su domicilio.
Para respaldar su versión, pidió que se revisara la ubicación registrada por su teléfono celular. “Jamás lo alzamos a Loan, nosotros nunca lo subimos en el auto. Jamás lo chocamos, pero a muchos les conviene la teoría del accidente”, declaró.
La mujer también afirmó que colaboró con los investigadores, que permitió el registro de su vivienda y que entregó su teléfono cuando se lo solicitaron.
Además, relató que Catalina Peña, abuela del niño, la llamó durante las primeras horas de búsqueda para preguntarle si Loan podía haberse escondido en la camioneta. Pero, según Caillava, revisó el vehículo junto a su marido y posteriormente regresó a la zona para buscar al menor.
Sin embargo, el fiscal federal Carlos Schaefer cuestionó su testimonio y sostuvo que ofreció numerosas explicaciones sin responder satisfactoriamente algunas preguntas.
También destacó los rastros odorológicos, pruebas que buscan identificar la presencia de un olor asociado a una persona en determinados objetos o vehículos, como elementos que respaldarían la hipótesis acusatoria.
La defensa, en cambio, ha cuestionado la interpretación de esas pericias y planteado dudas sobre el manejo de los vehículos durante su permanencia bajo custodia policial.
En ese sentido, Caillava incluso sugirió que las evidencias podrían haber sido manipuladas, una acusación que también necesita ser respaldada por antecedentes concretos.
Las llamadas que el hijo de Caillava no recordó
Otro testimonio relevante fue el de Jorge Luciano Bertón, hijo de la acusada, quien declaró el 8 de octubre. Durante el interrogatorio, manifestó que no recordaba el contenido de determinadas llamadas telefónicas
mantenidas con su madre durante los días posteriores a la desaparición.
Una de ellas se registró el 13 de junio de 2024, a las 22:26, y duró aproximadamente tres minutos y medio.
La abogada, representante de los padres de Loan, también cuestionó su versión a partir de registros electrónicos de la camioneta que utilizaba Bertón. Según expuso, el sistema Android Auto habría registrado actividad durante la madrugada del 14 de junio, mientras que imágenes de cámaras de seguridad mostrarían el paso de su vehículo y, segundos antes, el de la camioneta vinculada con Caillava y Pérez.
Estos antecedentes podrían ayudar a reconstruir los desplazamientos de ambos vehículos, pero no demuestran por sí solos que sus ocupantes se hayan reunido ni establecen qué hicieron durante esos movimientos.
La hipótesis de accidente de Loan divide a los acusados
Las audiencias también dejaron en evidencia las diferencias entre las versiones de Caillava y Walter Adrián Maciel, un excomisario vinculado con la investigación.
Maciel sostuvo que Loan habría sido atropellado y que posteriormente su cuerpo habría sido ocultado. Según su declaración, los responsables serían Caillava, Pérez y Laudelina Peña, tía del niño.
Caillava rechazó esa explicación y cuestionó los procedimientos realizados sobre los vehículos.
Para comprobar un eventual atropello, sería necesario determinar qué evidencias materiales respaldan esa hipótesis y cómo se relacionan con el resto de los antecedentes.
Durante las mismas jornadas, el vecino Mario Justo González relató que Bernardino Antonio Benítez, pareja de Laudelina, le preguntó si había visto pasar al niño la tarde de la desaparición. También afirmó que Caillava y Pérez acudieron a su domicilio para consultar si podía colaborar con la búsqueda.
Con todos estos antecedentes, el tribunal tendrá que establecer qué ocurrió durante las horas posteriores al almuerzo, quiénes participaron en los acontecimientos investigados y qué valor corresponde asignar a cada testimonio y pericia.
Pero la pregunta principal sigue sin respuesta: ¿qué pasó con Loan y dónde está?