El jefe de la Policía de la Ciudad destacó la “sensibilidad y respeto” con los que el personal del Cementerio Municipal de San Miguel acompañó la ceremonia fúnebre del oficial Alexis Leguizamón, asesinado en José C. Paz.
El dolor institucional por la pérdida de un policía caído en servicio suele venir acompañado de actos de homenaje que buscan darle un cierre respetuoso a una tragedia. Así ocurrió con el oficial Alexis Maximiliano Leguizamón, integrante de la Policía de la Ciudad asesinado el 3 de junio pasado en un intento de robo en José C. Paz. Pero esta vez, un detalle marcó la diferencia: la emotiva carta que el jefe de la fuerza, Diego Ariel Casaló, envió al Cementerio Municipal de San Miguel para agradecer el trato brindado durante la despedida del oficial.

“Su acompañamiento fue fundamental para que la ceremonia se desarrollara de forma digna y cuidada, y profundamente valorado por la familia y toda nuestra Institución”, escribió Casaló, en una misiva que circuló internamente y a la que Aquí La Noticia tuvo acceso. En el texto, destacó la “dedicación y sensibilidad” con la que el personal del cementerio actuó durante la ceremonia fúnebre, en un momento cargado de dolor, bronca y conmoción.
Cabe destacar que Leguizamón tenía 24 años, era el mayor de cuatro hermanos y soñaba con una vida al servicio de la seguridad pública. Había egresado recientemente de la camada 2024 de la fuerza y prestaba funciones en la Unidad Táctica de Pacificación III. Pero su carrera fue truncada mientras se encontraba de franco, caminando por la esquina de Andrés Blanqui y Carmen Puch, en José C. Paz, acompañado de dos amigos.
Tres delincuentes lo interceptaron y, tras identificarse como policía e intentar repeler el asalto, fue herido de gravedad por un disparo. Aun así, alcanzó a herir de muerte a uno de los agresores, Josías Gabriel Suárez, de 30 años, quien tenía un pedido de captura desde 2016. El resto de los atacantes no huyó: lo golpearon y lo remataron con una piedra antes de escapar.
El crimen no solo desató la indignación por su violencia, sino también por la impunidad con la que operaba Suárez, quien vivía a pocas cuadras del lugar sin haber sido detenido pese a su prontuario. Con este caso, ya son cinco los policías asesinados en el conurbano bonaerense en lo que va de 2025. Frente a tanto dolor, la ceremonia fúnebre realizada en el Cementerio de San Miguel logró aportar un gesto de humanidad. El jefe Casaló reconoció que ese marco de respeto fue “clave para homenajear a un servidor público que dio su vida por proteger a los demás”. En tiempos donde la violencia parece normalizarse, la carta enviada al cementerio recuerda que, al menos en la despedida, todavía es posible rendir homenaje con dignidad