Kicillof, Máximo Kirchner y Massa avanzaron en una mesa política para ordenar al peronismo de cara a 2027

El encuentro reunió a los principales sectores del justicialismo junto a gobernadores y referentes parlamentarios. Hubo coincidencias en la necesidad de coordinar posiciones y defender las PASO frente al proyecto del Gobierno nacional para eliminarlas.

El peronismo dio un primer paso para intentar ordenar sus diferencias internas con una reunión que sentó en la misma mesa al gobernador bonaerense Axel Kicillof, al líder de La Cámpora, Máximo Kirchner, y al referente del Frente Renovador, Sergio Massa.

El encuentro tuvo como objetivo central abrir una instancia de coordinación entre los principales sectores del justicialismo y comenzar a delinear una estrategia común de cara a las elecciones de 2027.

La principal definición fue la creación de una mesa política que funcionará como ámbito de diálogo entre las distintas corrientes del peronismo. La intención es que las diferencias puedan procesarse dentro de una estructura común y evitar que la disputa interna termine condicionando la estrategia electoral del espacio.

En términos políticos, la iniciativa representa un primer intento de establecer un esquema de convivencia entre sectores que mantienen fuertes diferencias, especialmente en la provincia de Buenos Aires.

Una mesa todavía sin nombres

La composición de la nueva mesa política todavía no fue definida. Desde el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el espacio que conduce Kicillof, aparecen como posibles representantes Andrés Larroque y Carlos Bianco, aunque también podría incorporarse otro dirigente de la mesa chica del gobernador.

Por el momento, tanto el kirchnerismo como el massismo mantienen silencio respecto de los nombres que podrían integrar ese ámbito de coordinación.

El otro punto central de la reunión estuvo vinculado con las PASO. Los distintos sectores coincidieron en defender las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias frente al proyecto del Gobierno de Javier Milei para eliminarlas.

Para el peronismo, mantener esta herramienta tendría una doble utilidad: conservar un mecanismo para resolver las diferencias internas mediante el voto y, al mismo tiempo, contar con una instancia de legitimación electoral para las candidaturas que surjan de ese proceso.

El acuerdo en torno a las PASO aparece así como uno de los primeros puntos concretos de coincidencia entre espacios que todavía mantienen diferencias respecto de la conducción y el rumbo político del peronismo.

La mirada de los gobernadores

La participación de los gobernadores tuvo un peso particular en el encuentro. Ricardo Quintela, de La Rioja; Sergio Ziliotto, de La Pampa; Gildo Insfrán, de Formosa; Gustavo Melella, de Tierra del Fuego; y Gerardo Zamora, de Santiago del Estero, venían reclamando una instancia de coordinación para fijar posiciones frente a temas estratégicos.

Su presencia permitió ampliar la discusión más allá de la interna bonaerense y aportó una mirada federal a la construcción de una estrategia común frente al Gobierno nacional.

También participaron el jefe del bloque peronista en la Cámara de Diputados, Germán Martínez, y el titular de la bancada del PJ en el Senado, José Mayans. La presencia de ambos dirigentes sumó al debate la dimensión parlamentaria y la necesidad de coordinar posiciones en el Congreso frente a la agenda impulsada por el oficialismo.

Un primer intento de recomponer relaciones

El acercamiento adquiere especial relevancia por la relación entre Kicillof y Máximo Kirchner, quienes atravesaron largos períodos sin diálogo en medio de la disputa por el liderazgo del peronismo bonaerense.

Massa, en cambio, mantuvo canales de comunicación con ambos durante ese período y quedó en una posición intermedia dentro de la interna provincial.

Por eso, más que un acuerdo definitivo, la reunión puede interpretarse como un primer intento de descongelar una relación política atravesada por diferencias profundas y comenzar a construir un esquema de convivencia hacia 2027.

La conformación de la mesa política será ahora la primera prueba. Deberá definirse quiénes la integrarán, qué capacidad tendrá para intervenir en las discusiones internas y, fundamentalmente, si los distintos sectores están dispuestos a sostener el acuerdo y avanzar en una estrategia común para las próximas elecciones.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *