Tiene 76 años, salió a caminar por su barrio y nunca regresó. Su familia la busca desde el 17 de febrero. La última imagen: una cámara de seguridad y muchas preguntas sin respuesta.
El tiempo se volvió un enemigo silencioso para la familia de Pastora, una mujer de 76 años que desapareció sin dejar rastro el pasado 17 de febrero. Ese día salió de su casa en José C. Paz y nunca más regresó.
Pastora tiene tres hijos, ocho nietos y dos bisnietos. Su hijo Cristian vive con su familia en el mismo terreno donde ella tenía su casa. Cada día, desde hace ya tres meses, esperan volver a escucharla entrar, como siempre, sin anunciarse.
Independiente, de carácter fuerte y con rutinas bien marcadas, no usaba celular ni transporte público. Le gustaba caminar, tomar aire y moverse a su ritmo por el barrio. Era conocida por su vecindario, pero esa mañana, después de salir a dar una vuelta, simplemente desapareció.
Las únicas pistas son algunas imágenes de cámaras de seguridad aportadas por vecinos, que la muestran caminando por última vez. A partir de ahí, la incertidumbre.
“No sabemos nada. No hay hipótesis clara, no hay rastro firme. Solo silencio”, cuentan con desesperación sus familiares, que multiplican los pedidos de información, las publicaciones en redes y las pegatinas por las calles.
La búsqueda de Pastora no se detiene. Su familia sigue pidiendo que quien sepa algo, hable. Que no se naturalicen las desapariciones, que no se apague su nombre. Que la historia de Pastora no se convierta en un expediente olvidado.
Por eso, hay que tener en cuenta que cualquier dato puede ser clave para que se pueda dar con el paradero de Pastora.