Voces opositoras y rumores de cambio en la ley provincial que impide la reelección indefinida plantean una “arena” política para este año que es la preferida del caudillo paceño.
Desapercibidamente para el resto de los mortales que creen que la política está de vacaciones, las versiones, trascendidos y rumores parecen moverse a gusto en el “team” verano. Y con cuestiones de “alta” sensibilidad política.
Muchos recordarán y otros no tanto que allá por al año 2021 –ha pasado tanto políticamente hablando- se sancionó la ley provincial Nº 15.315 que impedía la re-elección indefinida para el ejecutivo y legislativo de las comunas que integran a la provincia de Buenos Aires. Para aquella gesta de María Eugenia Vidal (gobernación de Cambiemos), fue clave el apoyo político de las huestes de Sergio Massa (Frente Renovador) y que apuntaba a desterrar del poder a los viejos “barones del conurbano”.
Claramente Mario Ishii, en José C. Paz, es producto de aquella época de Intendentes empoderados en distritos empobrecidos aliados a colegas y sustentados en un fuerte trabajo de contención social. Hábiles en los manejos de internas feroces pero capaces de mantener el equilibrio para que “la cosa” no pase a mayores… De hecho, muchos de los opositores que se plantaron enérgicamente le reconocieron la labor y se pusieron a la par buscando fortalecer un entramado social derrumbado –en varias ocasiones- por los vaivenes económicos del país que siempre golpearon a los más débiles.
Si los trascendidos que se escuchan en La Plata son ciertos y se vuelve a modificar la legislación, el jefe comunal quedaría habilitado para dar pelea en el 2027. Entonces, la estrategia cambia y los actores muestran su juego.
A pocas semanas de terminar el 2024, el secretario de Gobierno paceño, Pablo Mansilla, hizo declaraciones fuertes, como es su impronta, sobre aquellos funcionarios que se ven a sí mismos como posibles postulantes para quedarse con la intendencia en 2027: «Algunos deberían empezar a sacarse el saco de candidato a intendente porque todavía está Mario Ishii en el gobierno», y marcó públicamente el inicio de una interna compleja que se atraviesa en el oficialismo.
Sin nombrar a nadie el funcionario habría hecho mención a los que muchos en José C. Paz señalan como los que pretenden competir por el Ejecutivo local, saltando desde el propio oficialismo. Los “nuevos” actores de la historia serían los hermanos Caggiano.
La nueva oposición
Roberto “Roni” Caggiano, ex secretario de Obras Públicas del municipio paceño y actual funcionario bonaerense, y su hermano Roque Caggiano, actual presidente del Honorable Concejo Deliberante, se perfilan como los futuros adversarios en la interna oficialista. Pero también existe la posibilidad de que los hermanos se postulen en algún frente opositor, aunque aún se desconoce en qué elección –este año se juegan las legislativas- o bajo qué bandera política.
Se escucha decir (tanto en el despacho platense como en los pasillos del deliberativo local) que al día de hoy el vínculo entre los Caggiano y el oficialismo parece haber llegado a su punto de quiebre. Diversas versiones indican que la relación ya no tendría retorno y que los Caggiano no volverían a las filas del oficialismo.
Otro de los funcionarios que salió a marcar la cancha, conocedor como pocos de las turbulentas internas políticas paceñas, fue el actual Secretario de Deportes, Rodolfo Pino, quien no dejó lugar para grises al sostener que quienes deseen dar un paso al costado y renunciar deben hacerlo de manera formal, expresando algo más que un ejemplo al señalar que “para renunciar a la banca del Concejo Deliberante, hay que firmar un papel e irse a su casa”.
El contexto de los dichos de Pino fue la respuesta al discurso del Presidente del H.C.D. quien, al hacer el balance del año, dejó entrever que su futuro político podría estar llegando a su fin: «Tengo dos meses para ver cómo va a seguir mi vida», dijo en un claro indicio de que podría estar pensando en dejar su puesto como presidente del Concejo Deliberante.
Los cambios acostumbrados
Otro de los indicios que marcan la clásica estrategia del Intendente, son los cambios en el organigrama. Como cada año, Ishii sigue una práctica que ya se ha vuelto habitual en su gestión: realizar cambios en su gabinete. Sin embargo, a diferencia de lo que algunos podrían esperar, no se trata de la incorporación de nuevos nombres, sino más bien de enroques dentro de las diferentes áreas de gobierno. Estos movimientos buscan «oxigenar» el funcionamiento del municipio, renovando energías y ajustando la gestión a nuevas necesidades que surgen a medida que avanzan los años. Los enroques dentro del gabinete no son una novedad para Ishii, quien ha adoptado esta estrategia como una manera de reactivar las distintas secretarías y fortalecer su equipo de trabajo. Si bien algunos funcionarios repiten cargos o áreas, el cambio de funciones entre ellos tiene un doble propósito: mantener la dinámica política en movimiento y evitar que se generen focos de desgastes dentro del gobierno. Así, este tipo de ajustes, aunque a veces poco visibles para la ciudadanía, se han convertido en una constante para asegurar la gobernabilidad en un municipio que lleva el sello del manejo político del jefe comunal paceño marcado por la tensión y la competencia política interna.