Intendentes bonaerenses ahora analizan la vía judicial para sortear la ley que prohíbe la reelección.
En la provincia de Buenos Aires, con la falta de definiciones sobre el calendario electoral, las elecciones primarias (PASO) y las generales, algunos intendentes han comenzado a explorar estrategias para evitar la normativa que limita las reelecciones indefinidas.
En el debate se encuentra la ley que restringe la continuidad de intendentes, legisladores y concejales, una norma que podría transformar significativamente el mapa político local. Entre las alternativas planteadas, se resalta la posibilidad de recurrir a la vía judicial.
El intendente de Berisso, Fabián Cagliardi, ha sido uno de los primeros en manifestar públicamente esta intención, argumentando la inconstitucionalidad de la norma. En declaraciones recientes, aseguró estar trabajando en una presentación ante la Corte Suprema con el respaldo del Asesor General de Gobierno, Santiago Pérez Teruel. Este enfoque no solo plantea un desafío jurídico, sino que también refleja una estrategia política compartida por otros alcaldes como Julio Alak, de La Plata, quienes habrían consultado al presidente del Tribunal de Cuentas, Federico Thea, en busca de asesoramiento especializado.
Mientras tanto, la discusión sobre las PASO y el posible desdoblamiento electoral suma más complejidad. Desde el oficialismo y la oposición, distintas propuestas han surgido en la Legislatura bonaerense, incluyendo iniciativas para suspender o eliminar las primarias de manera definitiva. La senadora Teresa García advirtió sobre las dificultades logísticas y políticas de impulsar una reforma electoral en el corto plazo, destacando que cualquier cambio debe considerar el impacto en los espacios políticos locales y en la boleta única partidaria.
En tanto, el gobernador Axel Kicillof, aunque no se definió aún, tiene que lidiar con presiones desde distintos sectores del peronismo. El cristinismo y el massismo exigen certezas antes de fin de año, mientras que su gestión apuesta por mantener el control del tiempo político.
De esta manera, la cuestión de la reelección indefinida expone, por un lado, las tensiones internas en Unión por la Patria, pero también deja en evidencia una batalla estratégica que podría redefinir el poder territorial en 2025. De todas maneras, falta mucho por delante y el desenlace resulta incierto.