Había entendido perfectamente la decepción y el estancamiento que habían producido los gobiernos anteriores. También sentía algo de eso y era claro que necesitábamos un cambio pero, ¿se pedía un giro de timón tan drástico?.
¿Realmente buscábamos cambios en las políticas del Estado, preferentemente en lo económico?. ¿Qué es esto de ningunear la jubilación, de desamparar a las personas con capacidades diferentes, de negar la salud a los que menos tienen?. ¿Se había pedido eso con el voto?.
A más de un año de asumido el actual Presidente de la Nación esos tres sectores de la sociedad se vieron severamente discriminados desde lo económico y también desde lo cultural, desde el respeto… no solo eso, pasaron a ser los viejos meados, los mogólicos y los negros cabeza de termo (incluso “kukas”, sin discriminar).

Lo pienso desde aquí, sentado en mi sillón que ya necesita un retapizado, frente a la tele en el living-comedor con cocina “abierta” de mi casa, a la que aun le faltan detalles de terminación… Miro por la ventana y coincido conmigo, hay límites que –como dicen en el barrio-, no se pasan. Y este señor los está pasando como a los nuevos peajes sin barrera… El y todo su gabinete, porque no se salva ninguno. Ya no tienen códigos.
No puedo dejar de pensar y asombrarme, porque todos los días los medios nos muestran algo nuevo en ese sentido y no me vengan a decir que es para distraernos. Porque se atreve a hacer lo que nadie antes hizo, por ejemplo, el pasado 25 de mayo –fecha patria- luego del tradicional Tedeum con impronta en el perdón y la generosidad hacia el otro, nuestro Presidente ningunea a sus pares políticos llevando las cosas al extremo.
Es un “maleducado” porque, ¿qué queda para nuestros chicos?. A quienes les pusimos el guardapolvo bien blanco y la escarapela en el pecho y, con el frío que hacía, los llevamos al acto porque hay que honrar a la bandera y a la patria… Cuando volvimos y llegamos a casa en la tele estaba nuestro Presidente negándole el saludo a su antecesor, menospreciando a quienes aconsejan de economía y ordenando “rescindir” de sus contratos a empleados del Estado sin discriminación alguna. Sean ñoquis o no. Muchos ya no tendrán ni para los fideos cinta…
¿Cómo les pedimos a nuestros hijos que tienen que respetar al otro, saludar al vecino y compartir sus útiles con sus compañeritos si tienen el peor ejemplo en la primer investidura?.
Otra vez hago foco en la tele, hoy es miércoles y vuelve el reclamo de los jubilados y vuelve el impresionante operativo policial (y de otras fuerzas) y siempre le pegan a alguien y… en el graf se lee la importante movilización de sindicatos y trabajadores de Tierra del Fuego. Mejor me levanto del sillón, muteo la tele, “esto ya pasó”, me digo y –más por lo bajo- pienso “y sé que no termina bien…”.
Pero si, en solo un par de años, de un default pasamos a cancelar la deuda y ahora volvemos de deberle a todos y más que todos!., Sigo sin entender.
“Se espera que los indicadores den una inflación del 2% para mayo”, leo en ese graf de la tele mientras me pongo la campera. Eso era lo que estábamos buscando, afirmo para mis adentros. Pero sigo sin poder llegar a fin de mes.
En la vereda me cruzo con la hija adolescente del vecino y, mientras digo “buen dia”, me acuerdo de haberla visto pasar alguna vez con la pancarta y el pañuelo verde… la lucha feminista o de género también está en discusión, como la ley del aborto, ideas puestas en jaque de nuevo por nuestro actual gobierno, ¿pero eso ya no lo habíamos superado? Pienso… ¿y lo del matrimonio igualitario, entonces, estaba mal?. Ya me hacen dudar de todo…
Mientras meto la mano en el bolsillo y palpo algunos billetes, sigo caminando con la expectativa de que me alcance para pagar la docena de empandas que encargué, esa es otra incertidumbre que me agobia. Pero hay algo que tengo claro: cuando vuelva no voy a prender la tele, me como la empanada y me voy a dormir que mañana, temprano tengo que ir a laburar y –solo por eso- me siento un privilegiado.