La facturación de las ventas online creció 28% en el primer semestre y alcanzó los $19,5 billones, pero quedó 5,5 puntos por debajo de la inflación acumulada. También cayó el valor real del ticket promedio y aumentó el uso de cuotas.
El comercio electrónico tampoco logró escapar del impacto de la pérdida de poder adquisitivo. Durante el primer semestre de 2026, la facturación de las ventas online alcanzó los $19,5 billones, con un crecimiento nominal del 28% interanual, por debajo del 33,5% de inflación acumulada registrado durante el mismo período.
Los datos surgen del relevamiento de mitad de año elaborado para la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE) y muestran que, aunque el canal digital mantiene un importante nivel de actividad, el crecimiento de la facturación no alcanza para compensar el aumento general de los precios.
Durante los primeros seis meses del año se concretaron 181,5 millones de órdenes y se comercializaron alrededor de 248 millones de productos. Sin embargo, el comportamiento del ticket promedio refleja una mayor cautela por parte de los consumidores.
Más operaciones, pero compras más chicas
El ticket promedio fue de $107.597, apenas un 5% superior al registrado durante el mismo período del año anterior. El incremento quedó así más de 28 puntos por debajo de la inflación acumulada.
La diferencia entre ambos indicadores muestra que el aumento de la cantidad de operaciones no necesariamente representa una recuperación del consumo. Los consumidores realizan compras, pero tienden a elegir productos de menor valor o reducir el monto destinado a cada operación.
Entre los rubros que concentraron la mayor facturación se ubicaron alimentos y bebidas, electrodomésticos y aires acondicionados, y herramientas y materiales para la construcción.
Otro dato que refleja las restricciones sobre los ingresos disponibles es el crecimiento del financiamiento. Las compras en cuotas representaron el 66% de las operaciones, con una mayor concentración en planes de entre siete y doce pagos.
El recurso al crédito permite sostener determinadas compras, pero también evidencia que una parte importante de los consumidores necesita distribuir el gasto en varios meses para poder acceder a determinados productos.
No alcanza
El comportamiento del comercio electrónico también pone en discusión la idea de que una parte significativa de la caída del consumo en los comercios tradicionales se explique simplemente por un traslado de las compras hacia las plataformas digitales.
Si bien el canal online continúa ganando participación y representa una herramienta cada vez más utilizada por empresas y consumidores, su crecimiento nominal quedó por debajo de la inflación y todavía representa alrededor del 8% del consumo total.
De esta manera, el comercio electrónico no aparece como una alternativa capaz de compensar por sí sola la debilidad del consumo en los locales físicos. La migración hacia las plataformas digitales convive con un escenario general de mayor cautela y menor capacidad de compra.