Balotaje, Chicanas y promesas en el cierre del debate presidencial

A Massa y a Milei los divide el interés de ostentar el poder y venderse como el salvador de un país que se encuentra en una situación socioeconómica extremadamente vulnerable.

El domingo el líder de La Libertad Avanza, Javier Milei, y el ministro de Economía de Unión por la Patria, Sergio Massa, tuvieron el último enfrentamiento en el debate previo al balotaje en el que uno de los dos se alzará con el triunfo y gobernará el país desde el 10 de diciembre de este año, dejando atrás a uno de los peores mandatos de la historia, por lo menos desde el retorno de la democracia hace 40 años.

El encuentro tuvo un formato distinto ya que los candidatos a presidente pudieron replicarse en varias ocasiones y de una manera más dinámica, respecto de los debates anteriores como en las generales.

Previamente, los equipos de campaña de ambos discutieron sobre la manera en que se iba a llevar adelante el debate con el fin de ponerse de acuerdo en las reglas que finalmente rigieron el evento.

Una de las palabras más utilizadas por ambos candidatos fue “mentiroso”. Tal es así que Massa lo acusó a Milei de mentir esa noche o en el programa de Eduardo Feinmann (lo hizo durante el bloque de debate económico) y el libertario le dijo que si Massa fuera Pinocho ya lo habrías lastimado en un ojo. También Milei dijo que, en las generales, hubo irregularidades en la elección (como dando a entender que le robaron algunos votos) por eso aseguró que la gente de Juntos por el Cambio ayudará a su formación a la fiscalización de la votación “para que ustedes no nos roben”.

Por su parte, Massa se mostró muy incisivo haciendo innumerables preguntas a su oponente, al que invitó a “ir juntos al juzgado este lunes” si disponía de alguna denuncia en su contra.

Por su parte, Milei se molestó con Massa y le dijo “vos no vas a condicionar mi respuesta” cuando el ministro le decía “por sí o por no” a cada cuestionamiento que le hacía.

Tratando de despegarse del gobierno al que pertenece, el funcionario de Alberto Fernández, aseguró mirando a su contrincante: “Esto es el 10 de diciembre vos o yo. No vine a discutir a Macri o Cristina”.

Dolarizar, esa es la cuestión

Durante el primer eje dedicado a la economía, el candidato de Unión por la Patria desafió al libertario a que respondiera “por sí o por no” si eliminará subsidios, dolarizará la economía, acabará con el Banco Central y privatizará “ríos y mares” al tiempo que el yacimiento de Vaca Muerta. “Pensá que si tuviéramos la convertibilidad tendríamos un ingreso promedio de 1.800 dólares y no esta miseria que tenemos hoy. Sí, voy a eliminar el Banco Central porque es el que genera la inflación. Y los subsidios dije que no los voy a tocar”, respondió Milei.

Luego, agregó que no tocará los subsidios a las tarifas (sobre servicios como transporte o luz que actualmente permiten unos precios más bajos), porque permitirá que “la economía se recupere y cuando se recupere la economía van a poder pagar esas tarifas”.

Seguido, afirmó con contundencia: “Sí, vamos a dolarizar la economía”.

Los dichos de Milei vienen a cuento por lo que ya sabemos, que Actualmente, Argentina acarrea una crisis socioeconómica con una inflación interanual del 138,3% y una pobreza del 40,1%, a lo que se suman constantes embates cambiarios debido a la fragilidad de su moneda con respecto al dólar estadounidense.

Por último, aprovechó para incluir -aunque negativamente- al expresidente Mauricio Macri (2015-2019), quien le brindó su apoyo en esta segunda vuelta, en sus respuestas: “Vos nos reventaste los ingresos, con vos como ministro de Economía cayó 33% los ingresos, que ya venían cayendo con Macri”.

Por su parte, Massa explicó que “la salida de Argentina es con aumento de exportaciones, con los 40.000 millones de dólares más que vamos a exportar el año que viene, construcción de trabajo sobre la base de mejores ingresos y con un acuerdo de unidad nacional que nos permita la reducción del sistema de impuestos incluidas las retenciones”.

Finalmente, el peronista afirmó la necesidad de rediscutir el programa con el Fondo Monetario Internacional (FMI), al que consideró “inflacionario”, así como aumentar las exportaciones para poder acumular reservas para pagarle a la entidad financiera.

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