Alerta en Jujuy: artículo con “imágenes sensibles”

Manifestaciones reclamando derechos y defendiendo soberanías. Represión policial.  Declaraciones violentas e irresponsables que no hacen más que profundizar la grieta de la política.

Los lamentables hechos ocurridos durante el fin de semana en Jujuy ya no sorprenden a nadie en este país. Y son la consecuencia de una serie de problemas y reclamos no resueltos que ahora se pretende resolver al límite de la paciencia ciudadana imponiéndose medidas para llegar a tiempo a las urnas.  Nada más alejado de la realidad cotidiana a la que parece abstraerse –cada vez más- un gran sector de la dirigencia política.

Ya desde el 4 de junio pasado los sindicatos que agrupan a los docentes de nivel inicial, primario y medio de Jujuy había comenzado con las medidas de paro y movilización en rechazo al aumento del 10% otorgado por el Gobierno provincial, por la falta de convocatoria a paritarias (donde se reclama además cuestiones básicas como que se incorpore el ítem “presentismo” al básico docente, un bono por tarea insalubre, un boleto docente solidario y un bono de contingencia al salario de forma permanente), al que se le fue sumando el pronunciamiento contra la reforma constitucional por considerarla lesiva a los derechos de protesta y vulnerabilidad de regiones ricas en recursos naturales.

La escalada del reclamo fue en aumento y tomó la calle.  Ante esta efervecencia y con una Asamblea Constituyente discutiendo una reforma a la constitución provincial a todas luces controvertida, fue agregando a distintos sectores que, con la aprobación acelerada por el propio Gobernador, no hizo más que generar una masiva manifestación que congregó también a la dirigencia a nivel Nacional. 

Los videos de la represión policial -donde efectivos policiales no solo hicieron uso del monopolio de la fuerza con gases lacrimógenos y balas de goma, sino que también adoptaron otros mecanismos de agresión utilizados por los grupos organizados de choque disfrazados de “manifestantes”, terminaron generando un principio de incendio en la Legislatura provincial, es decir, contestaban a las piedras que les lanzaban recogiéndolas del suelo y lanzándolas de vuelta, toda una imagen patética que es una muestra fehaciente de la falta de profesionalidad de una parte de las fuerzas policiales de Jujuy que, como mínimo, tienen que ser relevados de sus funciones por faltas graves como funcionarios públicos.

De por sí todo lo que sucedió en Jujuy es indignante y da vergüenza, son imágenes que recorren el mundo.

Esta vergüenza, de todos modos, no es exclusividad de un grupo de policías desquiciados por un contexto adrenalínico injustificable. También existen otras “imágenes sensibles” que son tan hirientes como un corte en la cabeza por una piedra o por un balazo de goma y tiene que ver con todo lo que se vivió en esa provincia.

La manifestación espontánea y pacífica para el reclamo se convirtió en una verdadera batalla. Las organizaciones sociales, la oposición y los partidos de izquierda, con dirigentes nacionales a la cabeza, estuvieron presentes y, como suele pasar, la agitación extrema culmina con violencia extrema por las calles jujeñas arruinando el fin de semana turístico.

Con la palabra.

Pero hubo más de esas “imágenes sensibles”.  Vestidas de palabras, como las acusaciones cruzadas entre el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, señalando al presidente de la Nación, Alberto Fernández, y su vice, Cristina Fernández, de ser los responsables de la agitación social y de no defender las vías de comunicación federales; como también la propia Vicepresidenta pidiendo a Morales que se haga cargo de la represión, o Alberto acusándolo al mandatario jujeño, cuando ninguno de los dos se expresó por el caso Sena que “salpica” a dirigentes ligados a la gobernación de Capitanich en Chaco.   

Recordemos además, que está muy fresca la operación mediática que trascendió la semana pasada, sobre el gobernador del Chaco con el consecuente resultado en las PASO. Por eso, esto de Jujuy tiene un aire a un vuelto de la política. Mucha gente piensa que fue así. Y pensar que eso fue así, solo produce indignación, bronca, rechazo y profundiza la grieta.

Cada uno atiende su juego, cuando lo que debería suceder es que los gobiernos provincial y nacional trabajen coordinadamente para buscar la paz social.

Otras situaciones que generan “imágenes sensibles” son aquellas protagonizadas por  inescrupulosos que, con audios y capturas de whatsaap como prueba, arrean a la gente a la calle ofreciéndoles 5 mil pesos para estar todo el día “manifestándose”. La dádiva, en este caso, provoca corrupción, violencia y somete a la persona que la recibe.

También los colegas aportaron lo suyo, sobre todo aquellos que, como siempre y de manera alevosa, se parapetan de un lado y del otro de la grieta, muestran y dicen lo que les manda la empresa convertida en la línea editorial. No puede entenderse cómo La Nación + y C5N tengan visiones tan distintas de lo que pasa en la realidad. Lo hacen de manera premeditada, voluntaria y con la intencionalidad maliciosa de desinformar o de distorsionar los hechos. Todo ello los vuelve poco fiables y terminan hablándole a su propio público.

En el mientras tanto están ustedes, los vecinos que se levantan todos los días para ir a trabajar, a estudiar, a aprender oficios, a hacer trámites, a salvar vidas, a recuperar personas… las que cumplen con la ley sin molestar a nadie y que quieren vivir en paz. Son quienes miran lo que sucede y ven cómo todo se pudre cada vez más, deduciendo que esto que hoy ocurre en Jujuy podría terminar de convertirse en una práctica habitual, sabiendo que la dirigencia ya no lucha por ideas o ideales sino por la “caja”, y donde los partidos políticos fisgonean intentos desestabilizadores valiéndose de la convulsión social, mientras el país se hunde en una inflación desmedida, en un dólar cada vez más alto, en el deterioro de la educación pública y en la falta de seguridad.

Todas estas son las “imágenes sensibles” que están por todos lados. Es lo que quieren que veamos, escuchemos y leamos y quieren que seamos partícipes del circo violento que promueven. Es obsceno, lo saben, pero no les importa.  

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