Para dormir bien hay que respirar bien

Las apneas del sueño son pausas involuntarias en la respiración durante el sueño. Se presentan en 3 de cada 10 hombres y en 1 de cada 5 mujeres....

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Las apneas del sueño son pausas involuntarias en la respiración durante el sueño. Se presentan en 3 de cada 10 hombres y en 1 de cada 5 mujeres. Es frecuente que las personas que las padecen no lo sepan o no reconozcan los síntomas. Resulta crucial la consulta con especialistas para un diagnóstico adecuado y  correcto tratamiento ya que suelen hacerse crónicas y  agravar otras enfermedades pre-existentes.

 

“Esta intermitencia en el sueño suele generar cansancio y falta de concentración durante el día. Las consecuencias de este trastorno en el sueño hacen a quien la padezca más propenso a accidentes domésticos, en el trabajo y en el caso de los conductores aumenta las probabilidades de un siniestro entre 7 y 10 veces” afirma el doctor Juan Facundo Nogueira, jefe de la Sección de Medicina del Sueño de la División de Neumonologia del Hospital de Clinicas.

 

“En el caso de la Apnea Obstructiva del Sueño (SAOS), una de las más comunes, lo que las genera es la relajación durante la noche de los músculos de las paredes de la laringe lo que imposibilita una correcta respiración durante el sueño. Colapsan las vías respiratorias y falta oxigeno por lo cual se generan micro-despertares producidos por el cerebro” sostiene el profesional y agrega: “Hay casos como aquellas personas que padecen de obesidad donde el riesgo es mayor ya que las apneas pueden derivar en subida de la presión arterial, arritmias y en el caso de que el paciente tenga una enfermedad pre existente como la Enfermedad Coronaria agravarla”.

 

“Las apneas no tratadas también aumentan el riesgo de diabetes y trastornos del tipo metabólico y suelen hacerse patológicas. Al faltarle oxígeno a órganos que lo necesitan como el hígado, los riñones, el corazón y el cerebro, este último dispara adrenalina para que aumente la frecuencia cardiaca para que se bombee más sangre, lo que puede entre otras cosas subir la presión arterial. Las apneas crónicas complican las enfermedades cardiológicas ya existentes”

 

“El riesgo de padecer apneas del sueño aumenta con el edad y el peso, en general la edad media en la que se identifican son entre los 40 y los 50 años, también es muy común  que se detecten en casos de personas que comparten la habitación. Sabemos de todas formas que hay pacientes que tienen apneas del sueño en otras edades” concluyó Facundo Nogueira.

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