Los precios siguen subiendo y el bolsillo flaqueando

  La cuarentena descompaginó todo el panorama económico, pero si a eso se suman los vivos de siempre, la situación se hace cada más insostenible. El precio de...

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La cuarentena descompaginó todo el panorama económico, pero si a eso se suman los vivos de siempre, la situación se hace cada más insostenible. El precio de los productos está descontrolado.

Con los primeros días de la cuarentena aplicada desde el 20 de marzo, ya se veía venir que se iba a producir una situación anómala. Y cuando eso ocurre en el país, por supuesto, el precio de los productos sube y sube, aunque sea por las dudas, pero suben.

Así se pasó, por ejemplo, de pagar 38 a 70 pesos la media docena de huevos. Así también aumentaron las frutas y las verduras. Todo empezó a salir cada vez más caro.
El consumidor de a pie le echa la culpa por el aumento siempre al que tiene más cerca que es al comerciante. Unos cuantos seguramente aprovecharon la situación para sacar más réditos en esta crisis y ante la necesidad de la gente. Pero otros, que no se pasan de vivos, sufren las consecuencias de los intermediarios en la suba de costos. Es decir, cuando el producto llega al comercio, pasó por tantos eslabones que indefectiblemente viene con aumento. Y es allí cuando el comerciante tiene que decidir entre ganarle muy poco margen al producto o ponerlo por encima de los precios de referencia.
En las últimas semanas, la Provincia les dio a los municipios la potestad para hacer el control de precios en los comercios. Así, se vio a los inspectores municipales yendo a los supermercados con una lista de referencia y el que no cumplía tuvo consecuencias. Sin embargo, eso no alcanza pues no se ataca la raíz del problema que es analizar cada eslabón de la cadena que va desde el productor hasta la góndola.

Y a pesar de las medidas que se tomen, cuando la mercadería tiene que aumentar de precio parece que no hay nada que la detenga.
No olvidemos también que para colmo el bolsillo de la gente está cada vez más deteriorado, ya que a muchos se le impide trabajar, y otros lo hacen a media máquina. Y otros que están en relación de dependencia ven como aún no tienen noticias de las paritarias, por lo que están cobrando lo mismo que el año pasado pero con un deterioro notorio del valor de su sueldo en relación a los nuevos costos del mercado.

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